Llego
al país del tiempo envilecido
a pie, descalzo, andrajoso y sediento
un hambre vieja carcome lo que resta
del viejo carapacho
del hueso carcomido
del hueso carcomido
suenan trompetas
anuncian
el fin de los pretextos
levántanse los muertos
los que polvo comieron y al polvo retornaron
anuncian
al Verbo
con voces sin sonido
con bombos y platillos:
venid, participad, entregaros
venid, participad, entregaros
no seáis necios
despojaros
de todo aquello que no sea volátil
disímil o incongruente
concéntrico o disonante
voltearos al revés
dejad por fuera
el vientre maloliente
aquel que pare gusanos fermentados
en el acerbo vino de la sinrazón.
Entro
en el sanctum sanctorum de la madre
verbena enmudecida, crepúsculo
la consanguinidad me aturde
(Nunca pensé que…)
ayer paso tan de repente
y hoy, pujidos, el crepitar, el hielo
el tronar de huesos
cantan los querubines
salta del vientre inmaculado la palabra
desnuda, chorreando baba, inquieta
me mira, yo la miro
nos miramos
Camino
de la mano del pérfido ilustre acongojado
somos parias y aun así nos pertenecemos
polvo al polvo
lo demás, es tácito y sobreentendido
Pido
justicia a manos llenas
luz centelleante
un vaso de vino
Vengo
asueňado, sonámbulo, cretino
he vislumbrado el círculo llameante
la espléndida corola
el trono de oro
hoy solo queda el llover sobre mojado
tras los parapetos que el mundo se inventa
teatro de la tragicomedia
mas aun así, he de decirlo, no
mejor he de gritarlo al mundo entero
con lengua estropajosa por el miedo
he de gritar que muero
por propia voluntad.
Poema de Sandra Collazos McPherson
Dallas, TX March 14, 2013