Thursday, November 4, 2010

Hojta de Limón




Esta tarde salí al jardín, como hace tiempo no lo hago, ya que los días han estado mustios, sombríos, o a lo mejor soy yo la que se encuentra en ese estado  y me he encontrado con el regio espectáculo de una de las más bellas tardes de otoño.   El cielo lucía absolutamente esplendoroso, todo azul celeste sin  una mancha de nube y el sol acariciaba el jardín con  su abanico de luces,  derramando en cada flor, en cada hoja, en cada esquina  su promesa de vida  a este jardín que ya se encuentra  en el umbral del invierno.
Exactamente lo que yo necesitaba.  Un día lleno de energía.  Revitalizador.
Y el jardín lo necesitaba también. 
Desde que llegamos de las Bahamas, los días han estado  húmedos,  ha estado lloviendo bastante y la temperatura ya comienza su descenso  invernal.
Tengo que añadir que este año no me he sentido particularmente deseosa de trabajar en el jardín, comenzando porque los calores de este verano han sido absurdos y la humedad fuera de lugar, por lo que la  maleza ha crecido desproporcionadamente, mejor dicho, ha crecido a la par de mis desgano  y falta de interés  y porque  este año Hugo llenó el jardín  de vegetales.  Lo que sucedió fue que los vegetales crecieron más de la cuenta y con el verano tan fuerte que hemos tenido, casi todos se secaron y si no se secaron, se pusieron resecos que  en vez de un jardín  más bien parecía el set para una película de horror.
Pero el arbolito de limón se ha mantenido verde y brillante, sus hojas lustrosas, como si alguien les hubiera pasado un trapito con aceite.
Y hoy el sol  se ha posado  con delicadeza sobre sus hojas y yo he entrado en el jardín y el arbolito me dijo:  Mira qué  lindo estoy!
Así que tuve que ir a buscar la cámara para tomarle una foto.  No me pude resistir.
Me senté afuera, bajo la pérgola y me puse  a meditar sobre hechos recientes en mi vida y me vino este pensamiento a la mente.   Lo que está alrededor mío refleja mi  interior.  Este año no me he sentido particularmente  motivada para adelantar mi trabajo y he dejado que la maleza creciera.
Ahora estoy viendo los resultados.  Un jardín sombrío y descuidado.   En vez de salir al jardín cada día y arrancar aunque fuera una  maleza, he dejado que se acumulen y ahora no tengo deseos de que nadie venga a admirar mi jardín, porque no hay nada que admirar.  He cerrado las puertas  de mi jardín y lo peor del caso es que, si no tomo una decisión ahora,  dentro de poco solo un terreno baldío será lo único que me acompañará.  Y tendré que abonar  el terreno e  invertir mucho  tiempo en volver a ponerlo en las condiciones en que se encontraba,  cuando me sentía feliz y el mundo entero cantaba una canción conmigo.
Pero hoy, al  ver esta hojita de limón radiante de felicidad, llena de vida y de luz, se me prendió el bombillo a mi también.  
Tal vez mañana el día vuelta a tornarse sombrío, vendrán las lluvias y llegará el invierno. Mi hojita de limón se pondrá su vestidito de tul, se hará una con la tierra  y ya no será más.  Y la vida seguirá su curso.
Mas hoy he despertado, he abierto los ojos a la belleza del momento.   He visto el sol brillar una vez más.  Es todo lo que necesitaba para alejar las sombras .
Es solamente en el ahora en donde se encuentra la felicidad.   Es aquí donde alumbra el sol.  En el pasado o en el futuro solo hay oscuridad.  Además, no existen.  El pasado ya pasó  y el futuro nunca vendrá, porque lo único que existe es el  hoy.
Qué necedad la de estarse preocupando por lo que pueda suceder en el futuro, cuando nuestra única obligación es ponernos nuestro vestido más bonito y sentarnos en el jardín a recibir los rayos del sol.