Thursday, November 4, 2010

La Perfección de la Vida



No bien hacen dos semanas atrás, estos girasoles rebozaban de vitalidad.  Dos semanas de un sol implacable y unas temperaturas  casi por encima de los 100 grados  y he aquí el resultado.  Me pongo a pensar. ¡Qué vida tan efímera!   Ni siquiera tuvieron tiempo de desarrollar sus deliciosas semillas.  ¡C’est la vie!    Por lo menos, pude disfrutar de su belleza  duró.  Aunque debo admitir que tal vez  esta clase de semilla no se adapta muy bien al calor de Texas.  Sería como enviar a un panameño a vivir a Alaska  equipado con un suetercito  y unos tenis shoes.
Lo cual trae a mi mente lo perfecta que es la Creación.  Nosotros somos  muy delicados, no podemos vivir a mucha altura, porque nos haría falta oxígeno;  tampoco las alturas debajo del nivel del mar nos van bien.   Las temperaturas deben oscilar dentro de las toleradas por el cuerpo y el aire que respiramos no se puede mezclar con ningún otro gas, pues eso alteraría nuestro sistema.  Si el cuerpo no tiene la suficiente cantidad de químicos y en la medida perfecta, moriríamos o nos volveríamos locos.
 La tierra debe girar a la velocidad  adecuada, sino, saldríamos disparados de ella.  La fuerza de gravedad debe ser la necesaria para que  nos podamos mover como lo hacemos.  El sol debe estar a la distancia adecuada, sino quemaría la tierra o solo seríamos un pedazo de hielo.  Las estaciones deben sucederse, sino la tierra no daría sus frutos.  Debemos tener la cantidad de agua  necesaria, no solo para nosotros sino para los animales y las plantas.  Sin agua no hay vida, como la conocemos en la Tierra.  Si no me creen vayan a Marte.  Aunque los  científicos han encontrado agua en Marte ya.       Y las lista de situaciones en donde la vida sería imposible, es larga.
Mas sin embargo, vivimos.  En un mundo perfecto.  La Naturaleza nos ha provisto con todo lo que necesitamos para que podamos desarrollarnos como seres  humanos.  Tenemos cobijo, comida, aire a plenitud,  agua a montones. 
Pero, como estas flores, algún día tendremos que cederle nuestro lugar a alguien más que desea vivir sobre este bello planeta.  Es la ley de la Naturaleza.  Y en esto hay perfección, también.  Imaginen un mundo en donde nada se recicle.  Ni siquiera se puede imaginar.
Todo tiene su lugar, su momento.  Creo que es importante  mantenernos en el sitio adecuado en donde nuestra vida pueda florecer a plenitud, no sea que escojamos un sitio demasiado soleado y acabemos como estas pobres flores desecadas.


Y ese sitio está en la mente.  Una vida feliz va acompañada de una mente libre de preocupaciones, libre de estress, dedicada solamente al bienestar propio y  de los que nos rodean.  Ocupada  en entender que el sitio que ocupamos hoy en día es un sitio perfecto, en donde las condiciones de vida son perfectas.  Y si no podemos entender esto es porque no lo estamos manifestando,  entonces debemos buscar la manera de que la mente abra las puertas del entendimiento a un nuevo nivel de claridad mental.
Todo lo feo que vemos en el mundo hoy en día ha sido creado por el hombre.  Con sus pensamientos negativos atrae hacia sí, un cúmulo de experiencias  necesarias a su grado de desarrollo interno.  Pero, en medio de la fealdad, siempre hay un oásis en donde el viajero se siente que ha llegado a un sitio en donde puede recuperarse del caos en que vive.  Esos oásis son estas personas que ven el mundo con otros ojos y son un verdadero manantial de enseñanza.  El solo hecho de estar al lado de estas personas es  un beneficio inmediato. 
Yo he conocido personas así. Son como un remanso de paz. Y he aprendido mucho de ellas.
Lo más importante que he aprendido es a, por lo menos, tratar de conocerme a mí misma.  He aquí la clave para una vida interesante.
El que no se toma la molestia de tratar de conocerse a si mismo, siempre será marioneta de circunstancias ajenas a él mismo.  Siempre andará de un lado para el otro, como un barco a la deriva.  Y no podrá entender jamás porqué la vida, tal y cual es, es perfecta.
Porque yo creo que cada persona vive en un mundo perfecto.  Adecuado a su nivel de interpretación de las cosas.  Con sus necesidades emocionales muy particulares.  Con su visión de la vida que solo su mente le puede proveer.  Qué tal si yo tuviera la mente de Albert Einstein?  Cómo vería yo la vida?  Ah! No, pero yo tengo la mente de La Canelo y así es como veo el mundo.